“Rosario Barredo y William Whitelaw conocieron a sus hijos; pero, hace cuarenta años, la infamia y el desprecio por la vida les coartó la libertad de acompañarlos más tiempo en sus peripecias vitales. Gabriela, Rodrigo, Victoria y Máximo contaron con el amor y el apoyo de otros familiares (…). Estas líneas fueron concebidas para ellos, para ustedes, hoy mujeres y hombres capaces de...








