En la escalera del jardín, las horas no cuentan para un niño que juega con sus piedras. El día se estira y cae la noche, mientras las viejas guardianas del tiempo gruñen y siguen tejiendo.
Cuando todo pierda su luz y el niño ya no vuelva al jardín, ¿que harán los cómplices de la noche para secarle el llanto?











