La realización de un delito puede entenderse como la degradación moral de una persona o como la manifestación de un trastorno “patológico” en el espíritu de una comunidad. Ninguno de esos puntos de vista excluye los demás, sino que, por el contrario, cuando se complementan aumentan nuestras posibilidades de influir sobre los hechos. Mientras miramos con el microscopio lo infinitamente...








