Luego que Konstantin, un niño sordo, se paró con los pies desnudos apoyados sobre el piso de madera, Mozart comenzó a tocar con fuerza el instrumento que parecía obedecerlo en cada nota, en cada tecla, con cada impulso. Eso maravilló a los habitantes de la casa que solían deslumbrarse con las interpretaciones de aquel pródigo del arte musical.
Pero fue Sophie quien advirtió que el más...




























