Después de unas entretenidas vacaciones en el Epiro, la región del norte de Grecia de donde el matrimonio Jaritos es originario, el comisario regresa a la rutina para encontrarse con una sorpresa: el director Guikas se jubila. La plaza quedará de momento vacante, y el ya exdirector propone al ministro del Interior que sea Kostas quien ocupe el cargo de manera interina, con la secreta esperanza...




























