"Aiko, ofrécele a nuestra visita una toalla húmeda para que se refresque, era la voz de una mujer joven que desde la antesala del baño daba órdenes a una criada. Y si entonces se conjuraron aquella casa de té y la antesala donde estaba la que sería mi esposa, ahora en el tren asocié a la pequeña prostituta con Fusako que estaba a mi lado".
Durante los años de la Segunda Guerra, para...




























