“Mi historia está escrita en el cuerpo. Pueden leerla, está a la vista. Aceptar mi cuerpo es aceptar mi historia. Es honrar cada tramo del trayecto que me ha traído hasta aquí, hasta hoy, hasta esta mujer que soy. Aprendí, muchas veces a los golpes, que el proceso de aceptarme involucra mente y cuerpo. Solo podía crecer si me aceptaba como persona, con todo lo que soy. Solo sería capaz...








