Nos persiguieron, señor, nos persiguieron. Mismamente que animales, no que cristianos. Nos echaron de todas partes, señor, nos quitaron todo. Usted nos ve ahora así, débiles y desparramados, señor, pero los salileros supimos ser fuertes.?
?¡Salíle! ¡Salíle!?, le gritaban los hinchas a su equipo para que les hicieran frente a los rivales. Eso era cuando los salileros jugaban en primera...



























