La encontré por ser celoso:
“—Eres demasiado celoso —dijo ella—. Nené no es mujer que soporte…
—¿Mis celos? —atajó con una sonrisa cínica—. ¿Y tú me dices eso? ¿Tú, que conoces a Nené y sabes que es capaz de coquetear hasta con su padre?
—Eres despiadado para juzgarla.
—Pienso marchar, ¿sabes? Que la parta un rayo. No soy un muñeco. No seré capaz...









