Dirigió Alemania con mano firme. Ahora no le temblará el pulso para resolver un caso de asesinato.
Tras retirarse, Angela Merkel se muda con su esposo, su guardaespaldas y su encantador perrito Putin a la Alemania rural. Acostumbrada a una vida agitada, enfrentada a duros líderes mundiales, situaciones límite y unos tres mil banquetes de Estado, ahora no consigue relajarse en el campo. Así...































