En una casa más grande que los recuerdos, Carlitos recorre pasillos y habitaciones. Encuentra cosas perdidas que no busca, y no encuentra aquellas que sí busca. Un día descubre una puerta cerrada con un enorme candado.
A partir de ese instante, la curiosidad —esa fuerza silenciosa y obstinada— toma la forma de una pregunta: ¿Qué hay en el sótano? Y así comienza a guiarlo por un mundo...







